sábado, 31 de marzo de 2012

LLAMADA DE EMERGENCIA

ORACIÓN PARA UNA GRAVE NECESIDAD


Oh Divino Jesús que dijiste: "PEDID Y RECIBIREIS; BUSCAD Y ENCONTRAREIS; LLAMAD Y SE OS ABRIRÁ. PORQUE TODO EL QUE PIDE RECIBE, Y EL QUE BUSCA ENCUENTRA Y A QUIEN LLAMA SE LE ABRE". Mírame postrado a tus plantas suplicándote me concedas una audiencia. Tus palabras me infunden confianza, sobre todo ahora que necesito que me hagas un favor:




(Se ora en silencia pidiendo el favor)

¿A quien he de PEDIR, sino a Tí, cuyo CORAZÓN es un manantial inagotable de todas las gracias y dones? ¿Dónde he de buscar, sino en el tesoro de TU CORAZÓN, que contiene todas las riquezas de la Clemencia y Generosidad Divinas? ¿A dónde he de llamar sino a la puerta de ese CORAZÓN SAGRADO, a través del cual Dios viene a nosotros, y por medio del cual vamos a Dios?.




A ti acudimos, OH CORAZÓN DE JESÚS, porque en Tí encontramos consuelo, cuando afligidos y perseguidos pedimos protección; cuando abrumados por el peso de nuestra cruz, buscamos ayuda; cuando la angustia, la enfermedad, la pobreza o el fracaso nos impulsan a buscar una fuerza superior a las fuerzas humanas.




Creo firmemente que puedes concederme la gracia que imploro, porque tu Misericordia no tiene límites y confío en que TU CORAZÓN compasivo encontrará en mis miserias, en mis tribulaciones y en mis angustias, un motivo más para oír mi petición.




Quiero que mi corazón esté lleno de la confianza con que oró el Centurión Romano en favor de su Criado; de la confianza con que oraron las Hermanas de Lázaro, los Leprosos, los Ciegos, los Paralíticos que se acercaban a Tí porque sabían que tus oídos y TU CORAZÓN estaban siempre abiertos para oír y remediar sus males.




Sin embargo... dejo en tus manos mi petición, sabiendo que TU ves las cosas mejor que yo; y que, si no me concedes esta gracia que te pido, si me darás en cambio otra que mucho necesita mi alma; y me concederás mirar las cosas, mi situación, mis problemas, mi vida entera, desde otro ángulo con más espíritu de fe.




Cualquiera que sea Tu decisión, nunca dejaré de amarte, adorarte y servirte, oh buen Jesús.




Acepta este acto mío de perfecta adoración y sumisión a lo que decrete TU CORAZÓN MISERICORDIOSO. Amén.




Padre Nuestro. Ave María. Gloria al Padre.




SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS EN VOS CONFÍO. (3 veces)




NOTA: Se sugiere rezar esta oración cuando surja algún problema. Puede rezarse en forma de Triduo o Novena, o por un tiempo indeterminado. Se aconseja que, para rezarla con mayor provecho, se reciban los Sacramentos de la Confesión y Comunión.




Con licencia del Ordinario de Monterrey. Lg. 69/76.

TEMPLO DEL SANTUARIO DE MEZTICACAN, JAL.